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      Si echamos la vista atrás, resulta obvio afirmar que los empleos y la forma de trabajar ha cambiado mucho en las últimas décadas. Donde antes había máquinas de escribir, ahora hay ordenadores. En lugar de teléfonos fijos y largas líneas de cable, ahora existen smartphones, tabletas y WiFi. Donde antes colocaban ceniceros, ahora colocan plantas, inspiradoras fotografías y pinturas sugerentes o neveras y sillas ergonómicas. La forma de trabajar ha cambiado y por ende, los espacios de trabajo se han ido amoldando también, poco a poco, a las exigencias de una sociedad cada vez más preocupada por la productividad y la salud tanto física como mental de los trabajadores.

      ¿Cómo es la oficina ideal?

      Está claro que, dependiendo de la finalidad y filosofía de cada empresa, lo ideal cambiará mucho de lugar. No tienen las mismas necesidades, por ejemplo, una oficina de un call centre que la de un estudio de publicidad. Mientras que la primera necesitará optimizar el espacio para dar cabida al mayor número de empleados y aislar a unos de otros para que no se dificulten el trabajo mientras atienden llamadas, el segundo buscará un espacio creativo, de un concepto más abierto y atractivo en el que, además, pueda recibir a sus clientes.

      Cada empresa es un mundo, pero sea como sea, existen algunas pautas comunes para diseñar y construir la oficina ideal. Según los expertos, el espacio de trabajo de una empresa debería dividirse en tres:

      Espacios personales

      Ya sean cubículos o despachos, una gran cantidad de estudios demuestran que dotando al trabajador de un pequeño refugio personal de concentración y privacidad, son mucho más eficaces y productivos que los trabajadores que se ven inundados por el ruido de la oficina, de los teléfonos de sus compañeros o por conversaciones en la mesa de al lado que no les atañen. Si quieres saber más, te recomendamos leer este artículo de BBC Mundo donde los chicos de Microsoft te cuentan por qué prefieren la privacidad antes que un diseño de concepto abierto.

      Espacios compartidos

      La privacidad está muy pero que muy bien, pero a veces, necesitamos trabajar en equipo y para ello, no deberíamos aprovechar los espacios comunes como el comedor, la zona de descanso o la sala de reuniones. La oficina ideal debería contar con un espacio dedicado única y exclusivamente a los equipos de trabajo que necesitarán comunicarse y trabajar codo con codo durante un proyecto, por muy puntual que este pueda ser.

      Espacios comunes

      Un pequeño comedor, una cafetería, una terraza en la que respirar aire fresco, una sala de juegos donde estirarse y desconectar un poco o una simple sala en la que poder sentarse o tumbarse a descansar, resultan imprescindibles hoy en día si lo que buscamos es el máximo contento y el mínimo nivel de estrés del trabajador.

      Un buen ejemplo de estos espacios comunes son las oficinas de Google, mundialmente reconocidos por su preocupación en potenciar la creatividad y darle lo mejor en entretenimiento y relajación a sus trabajadores. Sin ir más lejos, su sede de Dublín, con 507.000 m², cuentan con 5 restaurantes, 42 micro-cocinas, salas de juegos, gimnasios y hasta una piscina cubierta de 25 metros. En el siguiente vídeo, puedes ver las instalaciones de Googleplex en Mountain View, California:

      La oficina ideal es la oficina en la que te encanta estar

      En resumen, las oficinas de concepto abierto, pensadas para fomentar la colaboración y ahorrar costes, no siempre son lo mejor de cara al nivel de productividad, eficacia y estrés de los empleados. En última instancia, cabe pensar que, trabajemos en lo que trabajemos y lo hagamos como lo hagamos, el lugar de trabajo ideal será aquel que nos apasione y en el que nos sintamos cómodos y satisfechos.


      ¿Y tú dónde trabajas? ¿Qué te gusta y qué odias de tu lugar de trabajo? ¡Cuéntanos! Y si estás pensando en hacer cambios, no dudes en contactar con nosotros, estaremos encantados de ayudarte a hacer de tu oficina el lugar ideal.